La visita sin permiso
La noche cayo sin aviso , como ella. Y como de costumbre me recoste sobre mi cama con mi copa de vino tinto y mi jazz de todos los dias. El timbre no se escucho y la puerta tampoco. Solo aparecio .... de espalda envuelta en ese vestido que no necesitaba quitarse para decirlo todo . Camino hacia a mi sin decir palabra, dejando que el silencio se impregnara entre nosotros como un susurro. Sus dedos no pidieron permiso , esos dedos toscos y gruesos penetraron mi vagina fuertemente hasta casi doler. Lo vi sacar ese dedo de adentro de mi y chuparlo como quien disfruta un caramelo. Sus ojos me miraban ardientes de deseos y con una picara sonriza acaricio la punta de mis senos que se encontraban bien duros como aquel colgajo que se notaba entre sus piernas. NO vine hablar dijo - con voz gruesa. Solo me viro de espalda y me penetro furtemente. Abrio mi culo como sin piedad y solo todo su semen dentro de el. Luego se fue de mi casa .......